miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Se muere la música, Sr. Aute?

Sigo bastante aturdido por la rotundidad con la que Aute, como vocero de los artistas, puso fecha al fin de la música: cinco años.

iStockPhoto - 113863 Supongo que el Sr. Aute no será el autor del manifiesto que defendieron ayer los artistas. Un manifiesto que es erróneo, cuando no falso desde mi punto de vista, al equiparar a creativos con operarios y la creación con el montaje. Un manifiesto que ataca al público en vez de intentar ponerlo de su lado. Un manifiesto que lo único que busca es establecer por ley lo que los mercados han desestimado.

En la foto del grupo aparecen viejas glorias, o cantantes que necesitan de campañas de mercadeo para vender discos. Discos que son recopilaciones de sus viejos éxitos o temas insustanciales que acaban en el olvido tras la campaña publicitaria.

Estos artistas no son honestos con el público al no contarles que también son productores, que tienen sus empresas (a las que realmente defienden) que editan y gestionan sus temas, y que son las que les proporcionan los ingresos, y no la SGAE.

Hablan de la protección a los “tugurios” en los que se gestó el Rock o el Pop, pero no cuentan que cuando un grupo de chavales quiere dar un concierto, cobrando sólo las copas que se toman, aparece un sicario de la SGAE que le pide al dueño el 10% de la recaudación. No es la gente la que impide que se desarrolle la música, no es la administración la que impide que se abran “garitos”. No, son los propios músicos, a través de sus gestores, los que taponan a los que vienen detrás, y que abren las ventanas de esa casa apolillada y dejan que entre el aire fresco.

Los músicos, han existido y existirán siempre. Es algo inherente al ser humano. No hay que estudiar para ser músico (sí para ser uno bueno) pues es un don con el que nacen algunos humanos. Podemos educar al cuerpo para ser mejor, pero no podemos dotarle de la chispa de la creatividad. La Música es más grande que los autores y las distribuidoras.

Lo que molesta a los autores y a las distribuidoras es la enorme herramienta defensiva que ha proporcionado a los usuarios Internet. Ya no hay que comprar un mal disco para disfrutar un sólo tema. Ya no tengo que luchar para ver que es lo que compro, lo puedo obtener “gratis” (¿nos olvidamos de los cánones y de los precios de los servicios de comunicaciones?) y luego si me gusta lo compro, pero compro lo que quiero, lo que me parece bueno, y de manera informada.

Soy consumidor de música, compro música por Internet, y compro lo que quiero. No compro un CD a 21€ cuando lo obtengo por 12€ y tienen la misma calidad. Compro lo que quiero, y además me dejan escuchar la canción antes de comprarla, y no me ponen problemas, y cuando compro me siento satisfecho.

No pirateo, pues no robo. Compro lo que quiero, y como yo muchos, muchos internautas a los que estos señores nos llamaron piratas ayer por no comprar sus discos, ni favorecer su modelo de negocio, ni estar de acuerdo con ellos.

Lo peor del asunto es que los Internautas no nos sentimos protegidos por la Administración, cuando no perseguido por ella,  y eso es un problema que como indica E.Dans en su entrada puede hacer que este sea el Gobierno de Los Otros.

1 comentario:

Juan Pedro dijo...

Hace algún tiempo, escuché a un conocido contertulio en un programa de televisión decir algo bastante lógico al respecto.

Hace años, el vinilo era un producto caro, casi de lujo.

Apareció el CD. La industria tuvo entonces la oportunidad de bajar el precio, de democratizar la música. Y no lo hizo. Puso en práctica lo contrario. Fue en ese momento, en el paso del vinilo al CD, en el momento en que la industria musical quiso aprovecharse, cuando perdió la batalla.