¡¡Si no lo escribo, reviento!!
A cuento del golpe de estado que se ha producido en Honduras, no hacen mas que establecerse debates y tertulias sobre el soporte que le está dando el pueblo hondureño a los golpistas, los afanes de perpetuarse en el poder del presidente derrocado, o cualquier otra cuestión aneja y que sólo parecen buscar que no nos centremos en los principios.
En la Democracia, el poder está en la elección del pueblo, el cual es soberano y decide (con mayor o menor influencia, no seamos ilusos) cual quiere que sea su gobierno. Ya sea mediante Parlamentos, o eligiendo Presidentes, el hecho es que es el pueblo el que ha de hablar, y no los Ejércitos, Iglesias, o Poderes Fácticos.
Mi punto de vista es ese, en Honduras ha habido un golpe de estado y punto. No hay modo alguno de justificar nada, ya que aunque las posturas de los golpistas sean las que indican y el Presidente legítimo haya faltado a la Ley Hondureña, su propia ley ha de contener los mecanismos legales que permitan encausar, y destituir si así fuese, al Presidente faltante. Un golpe de estado nunca genera un régimen legítimo. Esto se les olvida a los contertulios, que seguro que con sus justificaciones aplicadas a Honduras, no verían bien que en España hubiese un golpe de estado que derrocase al Presidente Zapatero e instaurase a otro con igual soporte bajo la escusa de que está rompiendo el país y está derivando hacia posturas Chavistas (por cierto, esto está escrito en algunos periódicos).
Tengamos cuidado con los principios, pues son los axiomas sobre los que construimos nuestra sociedad. Si el principio de soberanía del pueblo, manifestándose en un sistema de elecciones y refrendos es básico, no justifiquemos a los que rompen dichos principios. Aunque no nos guste lo que salga en las urnas.
PD - ¿Alguien ha oído comentar algo sobre la Constitución Hondureña que prohibe plantear modificaciones a la misma? Es como si en España, cuando se habla de actualizar la Constitución le quitásemos la nacionalidad al que lo plantea, y le metiésemos veinte años en la cárcel...
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lunes, 6 de julio de 2009
Principios
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miércoles, 17 de junio de 2009
Chusma
Un amigo ha publicado un enlace a un fragmento del reportaje de "21 días" sobre el culto al cuerpo. En ese fragmento, una mujer decía con cierto asco que no iba a la playa los fines de semana pues estaba llena de chusma.
Buscando en el Diccionario de la R.A.E. creo que la señora se refería a su segunda acepción: "muchedumbre de gente vulgar", entendiendo por vulgar a "aquello que no es propio de personas cultas o educadas". Es decir que la señora no va a la playa pues hay mucha persona que no es culta y educada y por lo tanto su falta de modales y maneras puede incomodar a la señora.
En matemáticas tenemos un método de demostración que se denomina "reducción al absurdo". Se basa en la asunción de un determinado axioma el cual se acaba demostrando que es falso por lo absurdo del resultado.
Esta señora, indicando de manera despectiva la afluencia de público sin estudios, torpe y grosero, de modos no refinados, en vez de indicar la incomodidad que le produce la aglomeración del fin de semana, no hace más que demostrar unas maneras vulgares. Vulgaridad que sin embargo rechaza en los otros ciudadanos.
Hay una palabra en castellano para este tipo de personas: cursi. Invito a que la busquéis en el "Inventario General de Insultos" de Pancracio Celdrán. También podría emplear "currutaco" para su forma de ser, pero ni soy tan vulgar, ni tan cursi.
Buscando en el Diccionario de la R.A.E. creo que la señora se refería a su segunda acepción: "muchedumbre de gente vulgar", entendiendo por vulgar a "aquello que no es propio de personas cultas o educadas". Es decir que la señora no va a la playa pues hay mucha persona que no es culta y educada y por lo tanto su falta de modales y maneras puede incomodar a la señora.
En matemáticas tenemos un método de demostración que se denomina "reducción al absurdo". Se basa en la asunción de un determinado axioma el cual se acaba demostrando que es falso por lo absurdo del resultado.
Esta señora, indicando de manera despectiva la afluencia de público sin estudios, torpe y grosero, de modos no refinados, en vez de indicar la incomodidad que le produce la aglomeración del fin de semana, no hace más que demostrar unas maneras vulgares. Vulgaridad que sin embargo rechaza en los otros ciudadanos.
Hay una palabra en castellano para este tipo de personas: cursi. Invito a que la busquéis en el "Inventario General de Insultos" de Pancracio Celdrán. También podría emplear "currutaco" para su forma de ser, pero ni soy tan vulgar, ni tan cursi.
viernes, 29 de mayo de 2009
Libertad Digital
No se asusten, que no es esa Libertad Digital a la que me refiero. Hablo de la Libertad que proporcionan los medios digitales hoy en día.
Este blog es un pequeño ejemplo de dicha libertad. Una libertad, que carece de poder. Un poder que tienen los grandes medios y que son los que permiten la difusión de ideas, las que ellos consideran convenientes, por lo que se convierten en un poder fáctico, dado que crean opinión que limita a unos partidos que tienen como fin social o rubro el "Ganar elecciones".
Comentaba con alguien hace poco el uso que se hace de la palabra libertad. Los partidos de derecha liberal y tradicionalista emplean la palabra con un chalequito que siempre es de su talla, y nunca de la de los ciudadanos, mientras que la izquierda utópica lo emplea con un halo de libertarismo romántico, y la defiende hasta el punto de que no se la otorga a aquellos que son su imagen en el espejo.
Entre ambos, la mayoría de los ciudadanos, más o menos progresistas, más o menos conservadores que consideran la libertad como un axioma a defender, aunque le rechinen los dientes cuando oye según que cosas.
La entrada de Internet en las casas, y de un modo mayor el desarrollo de la banda ancha, permite un mejor empleo de aplicaciones web, como este editor que empleo, para la comunicación de los ciudadanos.
Un blog como este, que creé para registrar mis "idas de olla", es un ejemplo con esta entrada del uso de dicha Libertad (Digital). Estos pensamientos no puedo escribirlos en un periódico, y podría ponerlos en un "pasquín" y pegarlos por las paredes (por cierto prohibido en casi todos los sitios), o repartirlos en el suburbano (también prohibido si no tienes el permiso municipal), o realmente no podría hacer nada, pues los medios y las administraciones han canalizado el usufructo de la Libertad por canales normalmente inaccesibles a los ciudadanos.
Nos queda el sufragio activo (votar) para manifestarnos, pero el sistema de listas cerradas hace difícil una verdadera expresión del sentimiento popular.
¿Qué nos queda? Pues creo que sólo Internet. Internet es un mar, y nosotros somos islas conectadas más o menos en él. No tendremos la difusión de los grandes medios, pero tenemos la oportunidad de ejercer nuestra Libertad, mientas no nos corten el acceso, cosa que creo será el próximo paso de las Administraciones, dificultar el acceso a través de la burocracia de modo que sigamos aislados y pensando en el maná que cae del cielo.
Este blog es un pequeño ejemplo de dicha libertad. Una libertad, que carece de poder. Un poder que tienen los grandes medios y que son los que permiten la difusión de ideas, las que ellos consideran convenientes, por lo que se convierten en un poder fáctico, dado que crean opinión que limita a unos partidos que tienen como fin social o rubro el "Ganar elecciones".
Comentaba con alguien hace poco el uso que se hace de la palabra libertad. Los partidos de derecha liberal y tradicionalista emplean la palabra con un chalequito que siempre es de su talla, y nunca de la de los ciudadanos, mientras que la izquierda utópica lo emplea con un halo de libertarismo romántico, y la defiende hasta el punto de que no se la otorga a aquellos que son su imagen en el espejo.
Entre ambos, la mayoría de los ciudadanos, más o menos progresistas, más o menos conservadores que consideran la libertad como un axioma a defender, aunque le rechinen los dientes cuando oye según que cosas.
La entrada de Internet en las casas, y de un modo mayor el desarrollo de la banda ancha, permite un mejor empleo de aplicaciones web, como este editor que empleo, para la comunicación de los ciudadanos.
Un blog como este, que creé para registrar mis "idas de olla", es un ejemplo con esta entrada del uso de dicha Libertad (Digital). Estos pensamientos no puedo escribirlos en un periódico, y podría ponerlos en un "pasquín" y pegarlos por las paredes (por cierto prohibido en casi todos los sitios), o repartirlos en el suburbano (también prohibido si no tienes el permiso municipal), o realmente no podría hacer nada, pues los medios y las administraciones han canalizado el usufructo de la Libertad por canales normalmente inaccesibles a los ciudadanos.
Nos queda el sufragio activo (votar) para manifestarnos, pero el sistema de listas cerradas hace difícil una verdadera expresión del sentimiento popular.
¿Qué nos queda? Pues creo que sólo Internet. Internet es un mar, y nosotros somos islas conectadas más o menos en él. No tendremos la difusión de los grandes medios, pero tenemos la oportunidad de ejercer nuestra Libertad, mientas no nos corten el acceso, cosa que creo será el próximo paso de las Administraciones, dificultar el acceso a través de la burocracia de modo que sigamos aislados y pensando en el maná que cae del cielo.
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jueves, 28 de mayo de 2009
Somos una empresa seria
De esta manera, "somos una empresa seria", se dirigió a mi uno de los Directores Comerciales de una de las empresas en las que he trabajado. Se refería de este modo a la posibilidad de emplear software libre para proveer los cientos de terminales de un proyecto, que estaba por encima de los que se consideraba aceptable para el cliente.
Durante años me ha quedado una duda sobre si lo que creo es cierto. Creo que el software libre es serio. El que pagues o no por basura no cambia el valor intrínseco de esta: la basura comprada es tan basura como la gratuita.
Entonces, ¿dónde está la seriedad? Básicamente el problema del software libre es que ha sido promovido desde los años 60 (si, no es nuevo) por personas que se han preocupado de la seguridad y la libertad de las personas, es decir por hippies y "mataos".
Mucho del software libre se ha hecho en la intimidad de un cuarto o en salas de ordenadores de la Universidad, dado que son herramientas creadas ad hoc para la resolución de problemas concretos, y que sus creadores (que sea libre no quiere decir que sea huerfano) ceden de mayor o menor manera para que el resto de la comunidad lo emplee.
Es peor, no. Es mejor, tampoco. Hay que analizar caso a caso para ver las diferencias entre una solución privativa y una abierta. Hay casos en los que la solución privativa es mejor funcionalmente y otros en los que la que gana es la abierta.
Debemos cambiar el modo en el que vemos el problema. Tenemos un problema y hay distintas opciones de resolverlo. Aquella que mejor resuelva el problema, y se pueda mantener en el tiempo a un coste razonable es la válida.
El software libre es serio, y una empresa es seria, yo diría que más seria aún, si es capaz de ofrecer a sus clientes soluciones adecuadas al problema, sean estas privativas, abiertas o mixtas.
Esta es una de las razones por las que me alegro de no estar en aquella "empresa seria".
PS - ¿Es un logo un indicador de seriedad?
Durante años me ha quedado una duda sobre si lo que creo es cierto. Creo que el software libre es serio. El que pagues o no por basura no cambia el valor intrínseco de esta: la basura comprada es tan basura como la gratuita.
Entonces, ¿dónde está la seriedad? Básicamente el problema del software libre es que ha sido promovido desde los años 60 (si, no es nuevo) por personas que se han preocupado de la seguridad y la libertad de las personas, es decir por hippies y "mataos".
Mucho del software libre se ha hecho en la intimidad de un cuarto o en salas de ordenadores de la Universidad, dado que son herramientas creadas ad hoc para la resolución de problemas concretos, y que sus creadores (que sea libre no quiere decir que sea huerfano) ceden de mayor o menor manera para que el resto de la comunidad lo emplee.
Es peor, no. Es mejor, tampoco. Hay que analizar caso a caso para ver las diferencias entre una solución privativa y una abierta. Hay casos en los que la solución privativa es mejor funcionalmente y otros en los que la que gana es la abierta.
Debemos cambiar el modo en el que vemos el problema. Tenemos un problema y hay distintas opciones de resolverlo. Aquella que mejor resuelva el problema, y se pueda mantener en el tiempo a un coste razonable es la válida.
El software libre es serio, y una empresa es seria, yo diría que más seria aún, si es capaz de ofrecer a sus clientes soluciones adecuadas al problema, sean estas privativas, abiertas o mixtas.
Esta es una de las razones por las que me alegro de no estar en aquella "empresa seria".
PS - ¿Es un logo un indicador de seriedad?
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miércoles, 6 de mayo de 2009
¿Por qué?
Hace muchos años, cuando empezaba a trabajar en la calle Luchana de Madrid, asistí a una conversación en el metro de unos chicos que debían ser sólo tres o cuatro años menores que yo.
Eran estudiantes de Filosofía y habían tenido un examen que habían suspendido todos menos dos de todo el curso, coincidiendo en que ambos debían ser poco menos que detritus sociales.
La cuestión que tanto había indignado a los estudiantes, y que me alegraron el trayecto hasta mi destino es que emplearon las cuatro horas disponibles escribiendo razones, presupuestos, hipótesis y desparrames similares para contestar al enunciado "¿por qué?"
Ese esfuerzo inútil se produjo por lo simple y ambiguo de la pregunta, y la tendencia del ser humano a rellenar el espacio en blanco con lo que le es familiar. Si tengo cuatro horas para hacer el examen, he de emplear las cuatro horas por la Ley de Parkinson.
La respuesta era más simple: "¿Por qué no?"
Hoy, con las crisis (la última es la de la gripe innombrable) nos pasa lo mismo, rellenamos y rellenamos papeles con hipótesis, teoremas, y similares, cuando puede que la respuesta sea "¿por qué no?"
Eran estudiantes de Filosofía y habían tenido un examen que habían suspendido todos menos dos de todo el curso, coincidiendo en que ambos debían ser poco menos que detritus sociales.
La cuestión que tanto había indignado a los estudiantes, y que me alegraron el trayecto hasta mi destino es que emplearon las cuatro horas disponibles escribiendo razones, presupuestos, hipótesis y desparrames similares para contestar al enunciado "¿por qué?"
Ese esfuerzo inútil se produjo por lo simple y ambiguo de la pregunta, y la tendencia del ser humano a rellenar el espacio en blanco con lo que le es familiar. Si tengo cuatro horas para hacer el examen, he de emplear las cuatro horas por la Ley de Parkinson.
La respuesta era más simple: "¿Por qué no?"
Hoy, con las crisis (la última es la de la gripe innombrable) nos pasa lo mismo, rellenamos y rellenamos papeles con hipótesis, teoremas, y similares, cuando puede que la respuesta sea "¿por qué no?"
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